Cynthia Viteri enfrenta una revuelta mediática

Por primera vez desde que el Partido Social Cristiano (PSC) controla el Municipio de Guayaquil parte de la esfera mediática critica a la primera autoridad de la ciudad.

La alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, durante una visita a un centro de vacunación municipal.

Desde que León Febres Cordero se convirtió en alcalde de Guayaquil, en 1992, los medios de la ciudad se alinearon con la administración municipal. Así fue durante sus dos mandatos, luego con los casi 20 años de Jaime Nebot y también durante la primera mitad del periodo de Cynthia Viteri.

Por ejemplo ningún medio ahondó en la toma del aeropuerto José Joaquín de Olmedo en plena pandemia o en los factores que convirtieron a la ciudad en la «Wuhan de Latinoamérica».

Pero en las últimas semanas ha surgido una fisura en el relato mediático. Se trata de una revuelta que ahora enfrenta la alcaldesa Cynthia Viteri.

Desde el siglo pasado, Guayaquil nunca había observado críticas al Municipio en sus medios tradicionales. La revuelta tiene dos arietes. En primer lugar está Rafael Cuesta, desde el canal incautado TC Televisión.

Cuesta fue diputado socialcristiano por lo que su transfuguismo llama la atención. Es tal la campaña lanzada por el “periodista” que apuesta por convertirse en meme con tal de viralizar sus críticas a Viteri.

Por eso hace comentarios primero disfrazado de grafitero y luego simulando que hace caca. Todo ello para criticar los murales contratados por el Municipio de Guayaquil y las obras paralizadas para el tratamiento de aguas servidas, respectivamente.

Cuesta sabe que si se convierte en payaso en uno de los noticiarios de mayor audiencia su mensaje tiene mayor alcance. Ya no solamente se queda en la esfera de la televisión, sino que alcanza a las redes sociales y grupos de Whatsapp, una vez allí se llega a la conversación pública.

Del otro lado está diario Expreso, cuyos dueños también están ligados al gobierno de Lenín Moreno. Este periódico, con una línea editorial que a veces raya en la extrema derecha, siempre fue incondicional con Jaime Nebot.

Eso cambió con la llegada de Viteri, puesto que el periódico recién descubre aspectos que la oposición al PSC lleva años haciendo. Allí está por ejemplo obras para favorecer a la argolla o el turbio manejo de las fundaciones.

En esa línea Expreso no ha descubierto nada nuevo. La novedad es que lo informe. Y como en la esfera mediática nada es casual vale la pena preguntarse qué cambió.

¿Qué ocasionó que Cuesta y Expreso le declaren la guerra a Viteri? ¿Qué hizo que decidan informar algo que siempre ha ocurrido en el Municipio de Guayaquil? Lo diferencia más obvia es que ahora está al frente del Cabildo una mujer.

Sí, sus críticas tienen un tufo a machismo. De hecho, el propio Cuesta, en sus comentarios, siempre exime de toda culpa a Nebot. Cuando criticaba obras paralizadas de Emapag aclaraba que los problemas en el Municipio son porque Viteri sacó a todos los funcionarios de la época de Nebot y eso ocasionó ineficiencia.

Divisiones en la derecha con miras a 2023

Lo segundo es el reajuste de la derecha tras las elecciones presidenciales. Con Lasso en Carondelet y Nebot tras el poder, las miradas apuntan a otras dos estamentos claves de la política ecuatoriana: las alcaldías de Quito y Guayaquil.

Expreso y Cuesta ya tienen candidato para alcalde de Guayaquil y no es Viteri. El pulgar abajo podría ser justamente por lo que dijo el segundo: haber dejado sin empleo a los funcionarios de la era Nebot.

En esa línea aparece Otto Sonnenholzner y su fiel compañero Pedro Pablo Duart, este último exfuncionario de la era Nebot y archienemigo de Viteri. Ambos, el exvicepresidente y el exgobernador no han dejado ni un minuto de hacer campaña electoral desde que dejaron el gobierno de Lenín Moreno.

Ya se especula de una eventual candidatura a alcalde de Guayaquil y prefecto del Guayas por parte de Sonnenholzner y Duart. ¿Será que ambos están detrás de la revuelta mediática aprovechando sus contactos en el gobierno de Moreno?

Difícil saber, pero lo que si queda claro es que el Municipio de Guayaquil y la figura de Viteri ha generado una fisura en la unidad de la derecha. La batalla por el Sillón de Olmedo, que recién se definirá en 2023, ha empezado. Y ese es el trasfondo de la revuelta mediática.

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