Guerra civil en la derecha guayaquileña

Aún no se ha posesionado Guillermo Lasso como Presidente de la República y ya rompió con su principal aliado político: Jaime Nebot.

Jaime Nebot, Cynthia Viteri, Guillermo Lasso y su esposa durante el cierre de campaña de la primera vuelta electoral, en Guayaquil.

Ha terminado la tregua en la derecha guayaquileña por lo que las hostilidades se reanudaron. La guerra estalló en la sesión inaugural de la nueva Asamblea Nacional que debía elegir a su directiva para los siguientes dos años.

El PSC armó una mayoría legislativa ocasional para repartirse los cargos claves de la Asamblea: Presidencia, vicepresidencia y presidencia de comisiones. 

Confiando en que CREO iba a ajustarse a sus negociaciones, el proyecto de mayoría de formó con la opositora alianza Unión por la Esperanza (UNES) y los independientes (aquellos asambleístas que siendo escogidos por una tienda política específica no se consideran parte de ella y actúan por su cuenta).

Supuestamente tenían 90 votos, más de los 70 necesarios, para seleccionar presidente de la Asamblea. Pero los acuerdos no funcionaron, ¿qué pasó?

CREO desistió a última hora

El presidente electo Guillermo Lasso cedió a las presiones de un actor político clave en Ecuador y que cada vez acumula más poder: la derecha mediática.

Para la derecha mediática, Rafael Correa es el demonio en persona. Negociar con él es inviable puesto que una de las razones de la existencia de la derecha mediática es justamente la destrucción de la Revolución Ciudadana y todo aquel que huela él.

Así la derecha mediática inició su operación política para derribar el acuerdo que había armado Jaime Nebot, lo cual finalmente ocurrió la noche del jueves 13 de mayo de 2021.

Lasso estuvo ante la tesitura de elegir: o el acuerdo con Nebot o lanzarse a los brazos de la derecha mediática. Lasso escogió el segundo camino y ahora intenta un acuerdo legislativo con Pachakutik – Izquierda Democrática más los independientes. Eso le costó la alianza con el PSC puesto que los legisladores de CREO se abstuvieron de votar a favor del candidato socialcristiano a dirigir la Asamblea, Henry Kronfle.

¿Por qué no fue ese el camino inicial?

Porque Jaime Nebot no confía en Pachakutik. Lo ven como un aliado inestable, por la naturaleza del movimiento político.

Sus conflictos internos, con la CONAIE de por medio, lo hacen vulnerable a cambios constantes. A eso se suma que las cicatrices de octubre aún están en la piel y de hecho un estallido social similar es cuestión de tiempo en el país debido a las condiciones económicas actuales y a las medidas de ajuste que probablemente el nuevo gobierno adopte.

Desde CREO se opinaba igual y la derecha mediática también. Pero para estos últimos ese ese un mal menor y hasta manejable, el correísmo en cambio no porque es una amenaza existencial. Entonces, ¿qué pasará?

Viene el choque de trenes

Jaime Nebot y Guillermo Lasso reanudarán hostilidades, con la diferencia ahora es que el segundo, además de poder económico ahora tiene la Presidencia de la República.

Eso reduce el margen de acción de los socialcristianos. Sin embargo, CREO no tiene grandes operadores políticos, solo un astuto marketero político: Jaime Durán Barba.

En cambio, los socialcristianos tienen a Nebot, un viejo zorro de la política ecuatoriana que por las circunstancias actuales ahora está más cerca de Rafael Correa que de Guillermo Lasso.

Lasso se hará fuerte en los medios y en la derecha serrana, muy débil frente a su contraparte costeña. Falta por ver los pasos a seguir por otros dos actores de peso.

¿Qué harán el correísmo y el movimiento indígena?

Revolución Ciudadana sabe ya que su verdadero enemigo es la derecha mediática, ese actor político invisible que ha mermado su capital político.

Para enfrentarlo necesita romper el cerco mediático y tumbar los relatos que alimentan el odio contra sus cuadros. El acuerdo con el PSC iba en esa línea.

Por el momento PSC y el correísmo se van configurando como la oposición al gobierno de Lasso.

Mientras que Pachakutik es un misterio. Sus múltiples liderazgos le impiden tener un norte claro. Sus movidas no pueden anticiparse por lo que sus opciones van desde sumarse al oficialismo hasta la oposición más radical, incluso desde la protesta callejera.

Esos son los principales actores de un conflicto que tendrá su segunda contienda en breve, cuando se reinicie la sesión de la Asamblea para elegir a sus autoridades.

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