Volvió la banca (si es que alguna vez se fue)

En menos de 24 horas la banca ejerció el poder en tres hechos diferentes: el hijo del presidente electo se une a Asobanca, el dirigente de Asobanca se convierte en ministro del gobierno entrante y los Isaías fueron declarados inocentes.

El presidente electo, Guillermo Lasso, el pasado 20 de mayo de 2021 cuando recibió las credenciales de haber ganado las elecciones.

En 1999 Ecuador sufrió el mayor trauma desde el protocolo de Río de Janeiro de 1941. Un gobierno conformado por figuras provenientes de la banca congeló los ahorros de los ciudadanos por un año.

Durante ese lapso se impuso la dolarización así que cuando se devolvió el dinero este prácticamente desapareció porque los ahorros estaban en sucres. Por ese antecedente es que se decía que un banquero jamás podría ser presidente de Ecuador

Finalmente eso ocurrió y uno de los banqueros más poderoso del país ganó las elecciones. Supuestamente Guillermo Lasso es diferente porque su banco sobrevivió la crisis, aunque participó en el gobierno que desfalcó a los ecuatorianos.

A partir del 99 se trató de poner límites a la banca: tienen que garantizar un gran porcentaje de los depósitos y supuestamente no podían tener medios de comunicación. Y como lo último nunca se cumplió ahora otra vez la banca se apresta a tomar el poder político del país. Tres hechos así lo demuestran.

Guillermo Lasso Jr. se una Asobanca

Con bombos y platillos Guillermo Enrique Lasso, hijo del presidente electo, anunció que ahora formará parte de la directiva de la Asociación de Bancos (Asobanca).

Guillermo Enrique Lasso está a cargo del Banco Guayaquil de manera oficial desde que su padre saltó formalmente a la política.

Asobanca es básicamente un lobby o cartel. El gremio vela por los intereses de los banqueros.

Padre e hijo mezclan todo: intereses de la banca y el control de la Función Ejecutiva del país. En cualquier otra nación semejante situación sería imposible de darse. 

Cuando la banca tenga algún interés específico, el hijo solo deberá conversar con el padre y listo. Y cierto si a la banca le bien y gana más dinero, los Lasso Alcívar también. 

De Asobanca al Ministerio de Producción

Hasta hace unos días Julio José Prado era director ejecutivo de Asobanca. Ese cargo lo dejó ayer porque será el nuevo ministro de Producción, Inversión, Comercio Exterior y Pesca.

La ironía no podía ser más grande. Supuestamente la banca tiene el rol social de ofrecer crédito para impulsar la producción. 

Por supuesto eso no ocurre en Ecuador. En este país la banca solo ofrece préstamos de consumo (tarjetas de crédito) de manera indiscriminada porque ese es el crédito más rentable.

Del lobby que impulsa esa práctica sale el hombre que dirigirá el comercio exterior y la producción. 

Lo que pasó fue así: Guillermo Lasso Jr. entra a Asobanca y Julio José Prado entra al gobierno. Las relaciones entre banca y poder político ahora son carnales.

Isaías inocentes

Uno de los banqueros más famosos surgidos de la crisis del 99 fueron los hermanos William y Roberto Isaías Dassum, otrora dueños del antiguo Filanbanco.

Filanbanco llegó a ser el segundo banco del país y dueño de un poderoso conglomerado empresarial que contaba con tres medios de comunicación.

Los Isaías, antes de fugarse del país, entregaron el banco al Estado. No se pudo hacer nada y en cuestión de meses Filanbanco cerró.

Desde allí empezó un juicio interminable hasta que la jueza Daniela Camacho (la misma que declaró culpable a Rafael Correa) declaró inocentes a los Isaías. 

La sentencia asegura que no habrá devolución de bienes ni indemnizaciones. Pero el fallo es un hito de la impunidad y un golpe demoledor a quienes perdieron los ahorros de su vida.

Los Isaías por cierto son prósperos empresarios en Estados Unidos, donde hasta donan dinero a campañas de senadores. Incluso montaron un canal de televisión en alianza con CNN, aunque la estación ya cerró.

La última corte que intentó declarar inocente a los Isaías fue la PichiCorte. Eso llevó a Lucio Gutiérrez a disolver aquella corte ante un inminente estallido social. Eran otros tiempos, en cambio hoy, son los tiempos de la banca, nuevamente.

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