Nuevo plan de vacunación: una tomadura de pelo

La nueva ministra de salud, Ximena Garzón, dijo que si no cumplían con los 9 millones de inmunizados no era por falta de un plan, sino porque no habían vacunas contra el Covid-19.

La nueva ministra de Salud, Ximena Garzón, en el aeropuerto de Quito el pasado 29 de mayo cuando llegaron 800.000 dosis de Sinovac.

Una de las promesas estrella del presidente Guillermo Lasso fue la vacunación contra el Covid-19. En campaña, el entonces candidato prometió vacunar a 9 millones de ecuatorianos en los primeros 100 días de su gestión.

Lasso afirmaba en sus recorridos proselitistas que la vacunación era urgente. No solo para proteger la salud de las personas, sino también como mecanismo de recuperación económica.

Por eso, cuando llegó al poder, fue esta promesa de campaña la que más ilusión generó. Primero porque el cercano Estados Unidos está a punto de ingresar a la normalidad plena.

Y segundo por el fiasco que representó el plan de vacunación de Lenín Moreno que se resume en vacunas VIP y desorganización.

Con ese antecedente la meta del nuevo gobierno es ambiciosa. Para finales de agosto debería haber 9 millones de vacunados, con las dos dosis.

Para ello, habría que inocular 180.000 vacunas cada día. Y los envíos de los laboratorios deberían ser semanales, en lotes de millones de dosis.

Para suavizar los número incluyeron dentro de las metas, a quienes ya recibieron su vacuna en el gobierno anterior.

Este lunes son siete días menos por lo que el tiempo corre. Políticamente hablando, si Lasso no cumple con la promesa su credibilidad se verá seriamente afectada para el resto de su mandato, al igual que su popularidad.

Si hay plan pero no vacunas

El primer traspié se produjo el pasado viernes cuando la ministra Garzón declaró que si no cumplían con la meta era porque no había vacunas, pero que el plan sí existía.

En otras palabras, la organización está, pero vacunas hacen falta. Justamente eso es lo más difícil, conseguir dosis en un mercado internacional atestado.

Fue el propio Lasso quien dijo que inaugurará la “diplomacia de las vacunas” y por eso buscó acercamientos con Rusia para traer al país la Sputnik. ¿Qué pasó con eso?

Entonces llegaron las burlas en redes que comparaban la declaración de la ministra Garzón con aquel chiste de “tengo abuelita, pero está muerta”.

Copia y pega del padrón electoral

Para salir del paso, el gobierno habilitó una plataforma web que daba por sentado el registro universal de los ecuatorianos.

A diferencia del plan de Moreno, ya no había que ingresar datos. Sino acceder a la web y ver cuándo y dónde el ciudadano podía vacunarse.

La ilusión duró poco. Primero porque la página tardó en funcionar y segundo porque el tal registro es una copia burda del padrón electoral. De aquel sistema en la que el elector digita su número de cédula o apellidos para saber su recinto de votación.

Entonces todos los ecuatorianos ya tienen su lugar de vacunación. Lo que falta es cuándo. El gobierno no puede responder eso porque no tiene vacunas. Así que la pesadilla continúa.

A eso se suma la confusión generada en torno a las personas que ya recibieron su primera dosis. A ellos no les informan cuándo van a ser inyectados por segunda ocasión.

Además, hay casos de personas que, habiendo recibido la primera dosis, aparecen como si no la tuviesen.

En fin, más confusión y las largas colas de ancianos en Quito siguen. Porque como no se vacunó durante dos días, por el cambio de gobierno, se generó un cuello de botella.

Supuestamente en campaña y luego de la victoria, el ahora vicepresidente Alfredo Borrero realizó viajes al extranjero para conseguir las vacunas. ¿Cuáles fueron los resultados de esa gestión?

Así el plan de vacunación del nuevo gobierno tiene más dudas que respuestas, en una población desesperada por salir de la pesadilla de la pandemia. Pero parece que eso aún va a tardar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *