Moreno abandona Ecuador y cierra el círculo de impunidad

El expresidente Lenín Moreno notificó a la Asamblea su salida del país con minutos de antelación. Mientras la fiscal Diana Salazar nunca hizo nada para impartir justicia. 

El expresidente Lenín Moreno durante un viaje a Chile en marzo de 2019 para participar en una cumbre.

En el mayor de los secretismos y como se tratara de un delincuente, el expresidente Lenín Moreno abandonó el país. La Constitución ordena que todo exmandatario, hasta un año después de dejar el cargo, notifique a la Asamblea cualquier viaje al extranjero.

Como Moreno sabía que su huída a Miami podría desatar una tormenta política en la Asamblea, envió la notificación cuando ya estaba sentado en el avión. Aunque algunas versiones de prensa indican que el documento ingresó cuando el exgobernante ya estaba volando.

Así Moreno, según su propia versión, estará en Miami por tres meses. En el mismo país donde residen sus exministros de Gobierno, María Paula Romo y de Finanzas, Richard Martínez, ambos “becados” en organismos internacionales.

De esta forma, la salida de Moreno del país cierra el círculo de impunidad. Martínez se fue a trabajar al Banco Mundial, pese a que la Constitución lo prohibía. Romo se fue sin rendir cuentas de la represión de octubre o el reparto de los hospitales. Y ahora se va Moreno, dejando un país arrasado: con índices de inseguridad, desempleo y pobreza rampantes. Luego de crear todo un entramado de corrupción, en complicidad con los medios, en la Contraloría. 

Para asegurarse gobernabilidad no dudó en repartir todas y cada una de las entidades públicas, hospitales incluidos. Por eso, cuando la pandemia aterrizó, Guayaquil pagó el precio con 10.000 muertos en un mes, sin mencionar la reconstitución de la mafia Bucaram.

Show de Salazar y Villavicencio

Si en verdad en el país existiera un verdadero deseo de impartir justicia, hace rato la fiscal Diana Salazar habría sido, por lo menos, llamada a la Asamblea, para explicar por qué dejó escapar al que podría ser considerado la peor tragedia política de Ecuador en lo que va del siglo.

Salazar tiene en su despacho, durante dos años, el caso INA Papers. No ha avanzado nada porque ella no busca justicia, sino perseguir a todo lo que huela a Revolución Ciudadana. Su omisión es complicidad.

La propia fiscal dijo hace dos meses que habría sorpresas en torno a este caso, pero simplemente fue una cortina de humo. Algo parecido hizo el presidente de la Comisión de Fiscalización, Fernando Villavicencio, que antes era la vaca sagrada del “periodismo de investigación” ecuatoriano.

Villavicencio aseguró que Moreno no podría salir del país. Fue una mentira más del legislador. 

Moreno se burla del país y de sus ciudadanos hasta el último minuto. Dijo que merecía un mejor pueblo, no cumplió con la rendición de cuentas anual que le exigía la Constitución, no se sabe qué hizo con los bienes que reposaban en Carondelet y ahora se va casi sin notificar a la Asamblea. Todas estas acciones restriegan en la cara del país que su proyecto político triunfó: regresar a Ecuador a los 80 y devolverle su condición de república bananera. 

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