Caso Bella Jiménez: Operación político-mediática y más de lo mismo

La segunda vicepresidenta de la Asamblea, Bella Jiménez, fue acusada por portales digitales vinculados a políticos de gestionar cargos en el Ejecutivo al puro estilo del “reparto de los hospitales”.

Bella Jiménez
La segunda vicepresidenta de la Asamblea, Bella Jiménez, el pasado 5 de agosto de 2021.

Tal habrá sido la urgencia que una operación político-mediática contra la segunda vicepresidenta de la Asamblea, Bella Jiménez, inició el viernes por la noche. Los editores de medios saben que ese es el peor momento para “vender” una exclusiva porque los días libres diluyen la noticia.

Lo primero que hay que saber es que Bella Jiménez era militante de la Izquierda Democrática (ID) y representante por Guayas. Es una de las ganadoras de la ruptura, a última hora, del acuerdo legislativo entre CREO, PSC y UNES.

El finado César Monge boicoteó ese acuerdo y reemplazó al PSC y UNES por Pachakutik (PK) e ID. La nueva mayoría designó a Guadalupe Llori como presidenta de la Asamblea y a Jiménez como segunda vicepresidenta.

Ya por aquel entonces algunas voces al interior de la Asamblea denunciaron los camisetazos y la compra de legisladores a través de la entrega de cargos públicos en las provincias. Pero nadie, ni la mayoría recién surgida, ni los medios, ni el “periodismo de investigación” se hicieron eco.

Entonces, ¿qué pasó?

La noche del viernes los portales La Historia y Periodismo de Investigación, de manera simultánea, publicaron un reportaje en el que denuncian la corrupción de Jiménez. Ambos textos hablan de depósitos a las cuentas del hijo de la legisladora, incluso colocan un mensaje de voz de ella en el que menciona que está gestionando cargos públicos.

Pero los reportajes adolecen de graves faltas periodísticas. No se publican los nombres de la contraparte del delito, es decir de quienes pagaron por acceder a cargos públicos.

Pese a ello, la operación siguió su rumbo. Primero el presidente de la Comisión de Fiscalización, Fernando Villavicencio, anunció acciones. Villavicencio, que llegó al cargo gracias a la mayoría oficialista, dirige el portal Periodismo de Investigación.

Inmediatamente la ID informó que denunciará a su militante, tanto ante el Comité de Ética de la Asamblea como en su órgano de disciplina interna. Y el ministro de Transporte, Marcelo Cabrera, quien era legislador, pero renunció para formar parte del Gobierno, dijo que Jiménez lo fue a ver pero que no logró nada.

Jiménez recién recién reaccionó el domingo cuando se desafilió de la ID. Dijo que sus asesores habían abusado de su cargo y hablado por ella. Además, denunció un complot para tomarse su cargo y desprestigiar a la Asamblea, incluso advierte que la siguiente víctima será Llori.

Al poco rato la ID emitió otro comunicado expulsando a Jiménez. UNES ha convocado a una rueda de prensa para esta mañana y las otras bancadas legislativas piden sanciones. Todo parece que Jiménez tiene las horas contadas. Pero esta historia revela más.

Medios como herramienta política

Algo parecido ocurrió en diciembre de 2018. Una “investigación periodística” de Teleamazonas daba cuenta de que María Alejandra Vicuña, a la postre Vicepresidenta de la República, cobraba diezmos cuando era legisladora.

Se armó el escándalo y Vicuña renunció a su cargo. Su reemplazo fue Otto Sonnenhozlner. Ahora sucede lo mismo, pero de manera más obvia. Villavicencio usa su portal para crear el marco adecuado y la clase política se monta en él para lograr sus objetivos.

Villavicencio combina las dos facetas hábilmente: periodista de investigación y político. Y eso evidencia el manejo mediático en Ecuador. Todos los medios, desde mandos medios hasta directores, tienen intereses políticos, por lo tanto su agenda y al información que emiten u ocultan depende de esos intereses.

No solo es a nivel de portales digitales, sino que también pasa en las grandes cadenas. Así funciona la corrupción mediática y es el verdadero periodismo el que sufre, de allí la grave crisis que afronta.

El reparto nunca se detuvo

El caso Bella Jiménez es el Reparto de los Hospitales 2.0. ¿Cómo logró César Monge armar la mayoría legislativa de la que tanto se arrepienten hoy en CREO? Pues repartiendo cargos públicos en las provincias.

El mismo PSC lo denunció pero nadie le prestó atención. Se intentó que la Asamblea investigue los camisetazos y no hubo los votos necesarios. Fiscalía ni se hable, miró para otro lado, aunque ya abrió una indagación previa contra Jiménez.

Este sistema de mayorías legislativas de venta es lo que vivió el país entre los 80 y 90. Cuando la Asamblea anterior aprobó las reformas al Código de la Democracia instauró un sistema de reparto de escaños para favorecer supuestamente a las minorías.

En realidad, la Asamblea anterior estaba allanando el camino para el continuismo de la política del reparto que tanto usó María Paula Romo.

Ahora todos los ojos están puestos sobre Jiménez. Si en verdad la justicia fuera el objetivo de los “denunciólogos” y de la Fiscalía, ya se estaría investigando a la contraparte del delito: ¿quién repartió por el lado del Ejecutivo? Y responder algo tan básico como ¿por qué Cabrera no denunció que la Segunda Vicepresidenta de la Asamblea le pidió cargos públicos?

Si hubiera justicia a Cabrera se le iniciaría un juicio político y la Fiscalía estaría como loca solicitando órdenes de prisión preventiva. Pero eso no pasará porque los actores de este juego no son correístas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *