Guillermo Lasso avanza en su proyecto neoliberal en Ecuador

El presidente Guillermo Lasso reduce el presupuesto para la educación superior y establece una moratoria para la creación de nuevas universidades públicas. Defiende la flexibilización laboral y autoriza el endeudamiento para cubrir gasto corriente del Estado.

El presidente Guillermo Lasso durante la firma de un decreto ejecutivo el pasado 20 de agosto de 2021.

Oficialmente no existe plan económico porque el presidente Guillermo Lasso dice que aún está en elaboración. Pero a poco de cumplir los 100 días de mandato, el gobierno avanza en su proyecto de corte neoliberal.

Anuncios en materia laboral, presupuesto del Estado, educación superior e inclusive respuesta a las movilizaciones así lo evidencian. Lasso no es el exponente de un capitalismo con rostro humano, como algunos de sus defensores lo presentaron durante la campaña. Más bien apuesta por la desregulación salvaje esperando que aparezca la tan ansiada inversión privada que pueda sacar de la pobreza al país.

En sentido histórico este será un gobierno parecido al de Sixto Durán Ballén mezclado con el continuismo de Lenín Moreno, especialmente en el manejo político del país. Estas son las señales del nuevo proyecto neoliberal.

Menos inversión en educación superior

En el debate presidencial previo a la segunda vuelta, Lasso prometió más becas. Fue solo un anuncio de campaña porque ocho universidades privadas advirtieron la reducción de los fondos que reciben del Estado.

Como consecuencia de ello, aseguraron, ya no habrá becas para estudiantes de escasos recursos económicos. Mientras que la rectora de la ESPOL, Cecilia Paredes, en entrevista con Teleamazonas, aseguró que su presupuesto también ha disminuido.

Al mismo tiempo la reforma a la Ley de Educación Superior del Gobierno plantea una moratoria para la creación de nuevas universidades públicas. Menos Estados y más participación privada, pero los que sufren son quienes no tienen dinero para costear una carrera.

Como anécdota queda la promesa de eliminar la Senescyt y el examen de ingreso a los centros de educación superior. Encima el proyecto legal del gobierno autoriza cobrar por los cursos antes llamados preuniversitarios.

Viene la flexibilización laboral

El ministro de Trabajo, Patricio Donoso (un antiguo dirigente empresarial), propone un doble esquema regulatorio para el trabajo en el país. Por un lado, quienes gozan de empleo fijo serán regidos por el actual Código.

Por otro lado se planteará una reforma que reduzca derechos como la jubilación patronal solo para aquellas nuevas contrataciones. Si eso sigue su rumbo, en la práctica habrá dos clases de trabajadores: unos con derechos y otros sin ellos.

El propio Lasso dice que no hay que temer a la flexibilización laboral. Asegura que es la única forma de reducir los alarmantes niveles de desempleo.

Endeudamiento agresivo

Previo al envío de la proforma presupuestaria a la Asamblea, el Primer Mandatario emitió un decreto ejecutivo que cambia la forma en que se financia el gasto corriente del Estado.

Gracias a ese documento, los egresos por justicia, educación y salud ya no tendrán que financiarse exclusivamente por ingresos permanentes (impuestos). Esos servicios podrán sostenerse mediante ingresos petroleros, endeudamiento o venta de activos.

Se va al traste aquel principio de que egresos permanentes solo deben financiarse con ingresos permanentes. Y eso era así para evitar que si los ingresos extraordinarios fallan, los servicios básicos no.

No a los subsidios

Lasso mantiene la política de Moreno en cuanto a los combustibles, es decir que su precio dependa de los vaivenes internacionales.

Para el presidente, los subsidios a los combustibles benefician a narcotraficantes y ricos. Mientras que la prensa y analistas oficiales aseguran que la subida del costo de las gasolinas no incidirá en aumento de pasajes o carestía de la vida.

El movimiento indígena opina lo contrario porque considera al subsidio como una de sus conquistas históricas. Y ese es el principal punto de choque con el gobierno. Por eso es que el neoliberalismo trae siempre cortes de carreteras y eternas manifestaciones.

Abandono del campo

En Guayas y gran parte de la Costa ecuatoriana los agricultores sufren. Bananeros y arroceros protagonizan periódicos cierres de carreteras como protesta por su situación económica al borde de la quiebra.

A los arroceros le prometieron un precio oficial de USD 35 la saca, pero se la dejaron en USD 33. A los agricultores les prometieron préstamos al 1% de interés. Hasta armas para el sector rural, anunciaron.

Todo quedó en promesa. El Estado retrocede en el campo y la ley de la oferta y la demanda lo sustituye. Así los agricultores quedan atrapados en una espiral de explotación.

Mientras el presidente viaja a México para negociar un tratado de libre comercio que pone los pelos de punta a los agricultores de la Sierra. Es que el neoliberalismo piensa así: Estado ausente más libertad plena para la empresa privada como fórmula para el desarrollo. Y esa es una receta que ha fracasado una y otra vez.

Así hay más ejemplos: hospitales y escuelas públicas en soletas en beneficios de hospitales y escuelas privadas, seguridad ciudadana casi inexistente porque en las urbanizaciones cerradas los delincuentes no llegan, dinero que entra va a las reservas internacionales, entre otras decisiones. Es el neoliberalismo que en el siglo pasado ocasionó la crisis de la deuda, la década pérdida y el crack financiero del 99.  

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