Guerra de guerrillas al interior de la Asamblea

Denuncias de tráfico de cargos públicos se reproducen en la Asamblea. Las investigaciones avanzan, pero sin tocar al Gobierno, la contraparte de la venta de puestos.

La escolta legislativa custodia el ingreso al Pleno de la Asamblea Nacional el pasado 26 de agosto de 2021.

El caso de Bella Jiménez (la segunda vicepresidenta de la Asamblea acusada de gestionar puestos públicos) se convirtió en una bola de nieve. Ella misma advirtió sobre una campaña político mediática para desprestigiar al Legislativo que tiene como objetivo final a la presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori.

Cierto es existe una operación de ese tipo. Debido a la putrefacción que inunda los medios, la información que estos publican o no obedece a intereses políticos de sus directivos, dueños o socios.

Probablemente todos los integrantes de la mayoría legislativa que se repartió los cargos de la Asamblea debían saber qué ofreció César Monge para lograr una mayoría oficialista con Pachakutik (PK) y la Izquierda Democrática (ID).

Ahora, cuando el oficialismo está arrepentido de haberle dado el control de la Asamblea a PK, los cueros salen al sol.

Por eso la operación político-mediática que se lleva a cabo no significa que las denuncias no sean ciertas. Más bien todo apunta que lo ventilado es real, sobre todo porque así ha funcionado la política ecuatoriana, especialmente en la etapa conocida como “partidocracia”.

Segundo caso: acusan a asesores de Darwin Pereira

La operación contra Jiménez desató una guerra de guerrillas al interior de la Asamblea. El legislador Bruno Segovia (antes de PK y hoy independiente) abrió fuego contra su excoideario Darwin Pereira. Presentó chats de asesores de Pereira que estarían tramitando cargos públicos.

Pereira dijo que al asesor ni lo conoce y que la denuncia viene por su fiscalización contra la ministra de Agricultura, Tanlly Vera. O también de ciertas bases de PK en El Oro, su provincia natal, que están resentidas con su liderazgo.

Ante la ola de desprestigio, PK tuvo que emitir un comunicado diciendo que se investigará a todos los asambleístas, incluidos los suyos. Es que este escándalo y el de la asambleísta Rosa Cerda (la que pidió a sus simpatizantes que si roban lo hagan bien) amenaza el aura de luchadores contra la corrupción que construyeron en la pasada campaña electoral.

Tercer caso: denuncia contra el exsocialcristiano Elías Jachero

Luego saltó un tercer caso. Se trata de Elías Jachero, parlamentario de Pastaza que antes era del Partido Social Cristiano (PSC) y hoy es del bloque oficialista. El mismo portal publicó otro chat con promesas de trabajo del asambleísta.

En su defensa, Jachero fingió demencia: que no recuerda la conversación, que mucha gente le pide trabajo y que él estaba preocupado por la situación sanitaria de su provincia.

Pero el PSC, que fue el primero en denunciar compra de votos en la Asamblea sin que nadie le preste atención, se frotó las manos. “El pago de la traición”, tuiteó la tienda política en un mensaje que parece salido de los labios del propio Jaime Nebot.

Así la Asamblea cayó en la trampa y se mete de lleno en un proceso de autodestrucción. Los asambleístas, probablemente porque muchos tienen rabo de paja, no atinan a hacer ni siquiera las preguntas obvias. Porque si alguien tramitaba cargos públicos había una contraparte que los ofrecía.

Las investigaciones únicamente se circunscriben al Legislativo, pero no saltan al Ejecutivo, gracias al cortafuegos que significan los medios.  Desde Carondelet miran el espectáculo de lejos y con complacencia.

Primero porque el escándalo puede abrir una oportunidad para corregir el yerro de Monge, para alterar la correlación de fuerzas o simplemente para allanar el camino a una muerte cruzada para el próximo año que vendría acompañada de una consulta popular para reformar la Constitución.

Pero cada crisis abre una oportunidad. Pereira, en una entrevista con el programa Un café con JJ, dijo que si la campaña de desprestigio continúa hablarán con otras bancadas para reorganizar el Legislativo. No la mencionó pero surge el nombre de UNES (Revolución Ciudadana), que por cierto ha salido indemne de las denuncias. Era la alianza natural (PK y UNES tienen los votos suficientes) pero las mezquindades políticas truncaron.

En cambio, desde el gobierno hay mucho optimismo, talvez desmesurado. Los elogios de las esferas mediáticas ya hacen soñar con la reelección en 2025 y que el proyecto neoliberal de Guillermo Lasso solo tiene pampa por delante.  

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