100 días de Lasso: adopta una escuela, impasse con España y vacunación exitosa

El presidente Guillermo Lasso cumple 100 días de mandato y en el país hay una sensación de que nada ha cambiado con relación al gobierno de Lenín Moreno.

El presidente Guillermo Lasso el pasado 10 de agosto del 2021 en el Palacio de Carondelet.

Los 100 días de gobierno son un umbral político que los analistas suelen usar para hacer una primera evaluación del nuevo mandato. Guillermo Lasso llega a ese hito en medio de una sensación de continuismo.

Su campaña electoral vendió la oferta de cambio, pero en realidad nada ha cambiado, salvo la situación de la pandemia. Pero de allí, Lasso mantiene las principales líneas de Moreno: desatención a los sectores populares, debilitamiento del Estado, políticas proempresariales, sumisión ante Estados Unidos.

Tanto así que Lasso ratificó la eliminación del subsidio a las gasolinas, mantiene a la misma directora del Servicio de Rentas Internas y avanza en la venta del Banco Pacífico. A un lado quedaron las promesas de eliminar el examen de ingreso de las universidades (creó otro con diferente nombre), suprimir el impuesto al 2% a los microempresarios, préstamos al 1% a los agricultores o girar a la Virgen del Panecillo y otras más.

Con ese contexto las clases populares sufren y la clase media hace agua. El efecto Lasso fue solo una ilusión. El presidente cumple 100 días en medio de este contexto:

Salud y Educación en ruinas

Fiel a la ideología neoliberal del presidente Guillermo Lasso, el ministerio de Educación lanzó el plan “Apadrina una escuela”. Se trata de una iniciativa para que empresas y organizaciones internacionales financien reparaciones de planteles públicos que llevan más de un año y medio cerrados.

Debido a la pandemia, el mobiliario de las escuelas se ha deteriorado o ha sido robado. Y quienes ahora dirigen Ecuador aspiran que la caridad reemplace al Estado.

El regreso a clases presenciales es algo que Unicef considera urgente por la enorme brecha educativa que se está formando y la alarmante deserción escolar.

En los hospitales la situación es igual de precaria. No hay gasas, catéteres, algodón o solución salina. Los familiares de los pacientes deben comprar de todo y pernoctar en la calle por si enfermeras o médicos necesitan algo.

El Gobierno declaró en emergencia las casas de salud más emblemáticas, pero hasta allí. Los recursos o la gestión eficiente no llegan.

La lengua larga de Pascual del Cioppo

El flamante embajador de Ecuador en España, Pascual del Cioppo, es el protagonista del primer impasse internacional del gobierno de Lasso.

Del Cioppo dijo que Lasso le ordenó no hablar más de los contratos que firmó la embajada ecuatoriana en Madrid con estudios jurídicos españoles para defender a compatriotas frente a los desahucios de sus propiedades.

Supuestamente esa orden sería porque algunos de esos estudios jurídicos tendrían conexión con el partido político español Podemos, que ahora cogobierna España. El problema es que la extrema derecha española, archienemiga de Pedro Sánchez, está usando a Del Cioppo para socavar al gobierno europeo.

Así Del Cioppo, por su larga lengua, quedó atrapado en un conflicto de política interna de España. El peor de los escenarios para un embajador.

Desde Quito, Cancillería emitió un comunicado en el que asegura que Lasso no ordenado ocultar nada. Por si fuera poco salió a la luz que el nuevo embajador tiene una empresa off shore creada en plena pandemia, lo que prohíbe el marco jurídico a cualquier funcionario público ecuatoriano.

Puede que Del Cioppo se quede sin pan ni pedazo. Dejó la presidencia del Partido Social Cristiano (PSC) y rompió con Jaime Nebot para viajar a España. Pero ahora su cargo pende de un hilo.

Vacunación exitosa

Este parece ser el único logro de los 100 días de Lasso. Cierto es que el presidente prometió inmunizar con las dos dosis a 9 millones de ecuatorianos antes de atravesar este umbral y en estricto sentido eso no ocurrió.

Pero la meta se alcanzará en breve por lo que se considera misión cumplida, más aún cuando el Gobierno tiene una amplia prensa oficial.

El mérito de Lasso radica en no elegir a un monigote como ministro de salud, algo en lo que siempre falló Moreno. Y también la coyuntura le jugó a favor porque una vez que el Primer Mundo avanzó en la vacunación, las dosis empezaron a fluir al Sur.

Así, las vacunas que compró Moreno empezaron a llegar lo que permitió que la inmunización avance. Lasso solo compró las vacunas chinas de Cansino, que son de una sola dosis y que llegaron cuando ya estaba avanzado el plan de vacunación.

La meta se cumplió gracias también a que grandes empresas se sumaron para inmunizar a su personal, al igual que los gobiernos locales, más el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Esa suma de esfuerzos permitió que la pandemia esté controlada en el país, incluso con la amenaza de la variante Delta. Guayaquil, por ejemplo, nunca había tenido número tan bajos en cuanto a contagios o muertes por coronavirus.

Supuestamente la vacunación ocasionaría la reactivación económica, casi de manera automática. Pero eso no ha ocurrido; el consumo no despega. El sector empresarial está inconforme porque no quiere gradualismo, sino políticas de shock.

Mientras la tormenta política se cierne sobre el país por la compra de votos en la Asamblea a cambio de puestos en la Función Ejecutiva. El escándalo se circunscribe por ahora solo en el Legislativo, gracias a la acción de la prensa oficial.

Esta noche Lasso ofrecerá su primera cadena nacional y se avecina un cambio en el gabinete ministerial. Más allá del maquillaje, todo apunta a que el país entra a su quinto año de morenismo o lassismo. Cualquier término sirve porque son lo mismo.

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