Pascual del Cioppo se quedó sin pan ni pedazo

Pascual del Cioppo renunció a la presidencia del PSC y rompió su larga amistad con Jaime Nebot para ser embajador de Ecuador en España. Y ahora ha declinado ocupar esa función.

Pascual del Cioppo cuando era dirigente del Partido Social Cristiano (PSC).

Pascual del Cioppo ha hecho el peor negocio de su vida y es víctima de su propia lengua. El flamante embajador de Ecuador en España se quedó sin cargo, y encima es aborrecido por su otrora gran amigo, Jaime Nebot.

Este drama griego empieza días antes de que el presidente Guillermo Lasso asuma funciones. Por esa época, CREO rompió el acuerdo legislativo con UNES y el PSC.

Entonces Nebot proclamó que cualquier socialcristiano que ocupe algún puesto en el nuevo gobierno sería desafiliado. Fue lo peor que le pudo pasar al entonces presidente del PSC, Pascual del Cioppo, que había sido designado embajador en España.

A Del Cioppo le tocó elegir y se fue por Madrid. Eso le costó su antigua amistad con Nebot y la salida del PSC, con la esperanza de que en el futuro las cosas cambien y él mismo sea el eslabón que reconforme la destruida alianza de la derecha guayaquileña.

Aunque Nebot ha aclarado en más de una vez que su decisión es irreversible y que mientras tenga vida nunca más volverá a hablar con Lasso. Así las cosas, Del Cioppo preparó maletas para viajar a Europa.

Antes se le ocurrió pasar por el set de entrevistas de Carlos Vera, en TC Televisión, y allí habló de más.

El designado embajador resucitó un viejo escándalo de la prensa odiadora de Rafael Correa. Que supuestamente la legación ecuatoriana en Madrid contrató bufetes jurídicos cercanos al partido de izquierda español Podemos para defender a compatriotas que enfrentaban juicios por hipotecas.

Al otro lado del Atlántico, escucharon esa declaración y estalló el escándalo. La extrema derecha española reunida en el partido Vox y archienemiga de Podemos aprovechó lo dicho para atacar al gobierno del presidente Pedro Sánchez.

Resulta que Podemos es socio de gobierno de Sánchez así que Del Cioppo atacó directamente al Ejecutivo español. Quedó atrapado en la coyuntura política interna del país europeo.

Por si fuera poco y para tratar de aplacar la tormenta Del Cioppo aseguró que el presidente Lasso le había ordenado ocultar los supuestos contratos.

Eso causó malestar en Quito. Cancillería emitió un comunicado negando la afirmación de su embajador, lo que en la práctica fue su partida de defunción. Ya en la noche, en otro boletín, se informó que Del Cioppo declinó ser embajador.

Fue el final de la tragedia de Pascual, que ahora ni es directivo del PSC ni es funcionario de Gobierno.

La lengua castiga

Más allá de los anecdótico y de la gran satisfacción que debe tener Nebot, esta historia deja lecciones a los odiadores que ahora son gobierno.

Todo lo que dijeron en época de Correa les regresa como boomerang, sobre todo porque los talibanes ecuatorianos están en la prensa oficial. Entonces piden al nuevo gobierno sangre, pese a que los odiadores saben que lo que afirmaron en el pasado era mentira.

Por ejemplo, Lasso quedó atrapado en su promesa de eliminar la Senescyt o vender los aviones presidenciales. Algo que prometió solo para capitalizar el apoyo de los odiadores. Y ya en el cargo sabe que cumplirlo es un despropósito.

Y así hay más casos como aquello de criminalizar la protesta social, pero ahora son los odiadores que gobiernan quienes aclaran que cerrar carreteras es un delito.

La derecha que ahora gobierna y antes fue odiadora tiene un reto difícil. Para administrar el Estado necesita caminar al centro, pero los talibanes que son fuertes en los medios y en Quito no lo permiten. Así quedan atrapados en sus propias palabras.

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