Guillermo Lasso consagra la inequidad tributaria

El presidente Guillermo Lasso quiere eliminar el impuesto a la herencia porque asegura que hasta el más modesto de los ecuatorianos tiene un patrimonio. Pero nada dice del impuesto al 2% de los ingresos que deben pagar los trabajadores autónomos.

El presidente Guillermo Lasso, el pasado 1 de septiembre, durante una charla con Alfonso Espinosa de los Monteros.

Al cumplirse 100 días de su mandato el presidente Guillermo Lasso conversó con el presentador de noticias estrella de Ecuavisa, Alfonso Espinosa de los Monteros. El canal y el gobierno la presentaron como una entrevista, pero no fue tal porque nunca hubo cuestionamiento alguno y más bien fue la charla de dos amigos.

Pero el encuentro, talvez para la confianza que sintió Lasso, sirvió para retratar de cuerpo entero el pensamiento del presidente, propio de un banquero multimillonario que desconoce la realidad del país.

En ese contexto, el presidente dijo que el más modesto de los ecuatorianos tiene alguna propiedad o algún bien de envergadura, como un barco pesquero. Y por eso hay que eliminar el impuesto a la herencia, para proteger a las familias, pero también por su escasa recaudación.

El pensamiento del Presidente adolece de dos yerros fundamentales. Lo primero es que el impuesto a la herencia no pretende recaudar miles de millones de dólares, sino redistribuir la riqueza.

El tributo busca que las grandes fortunas no pasen de padre a hijo de manera eterna, en un ciclo eterno de acumulación de riqueza. Supuestamente el capitalismo promueve el trabajo como forma de desarrollo y no los derechos de cuna.

Además, el impuesto a la herencia empieza a cobrarse de manera progresiva a partir de los USD 70.000. A mayor fortuna, más se paga por lo que solo los herederos ricos son los que pagarán una importante tajada, no las familias de clase media.

El segundo error de Lasso, que en varias ocasiones ha asegurado que en el país hay hambre, es creer que los ecuatorianos son como él. Pretender que hasta el más pobre tiene algún patrimonio denota una ignorancia profunda de la realidad nacional.

En Monte Sinaí, la zona más pobre de Guayaquil, las familias luchan contra el hambre en casas enclenques que poseen producto de la invasión.

Ahora bien, ¿acaso no será la familia del Presidente una de las principales beneficiadas por la eliminación del impuesto a la herencia? En 2020, en pleno año de pandemia, los banqueros nunca dejaron de ganar dinero, incluidos los Lasso Alcívar.

Si el impuesto a la herencia se elimina, los hijos de Guillermo Lasso heredarán de manera íntegra la fortuna de su padre, que por cierto aumentó enormemente en la anterior crisis, la del 99. Es que cuando a los ecuatorianos les va mal, los banqueros aprovechan para enriquecerse. Y ahora ese capital estará protegido por una medida del banquero presidente.

Lasso se enfocó en el impuesto a las herencias, pero nada dijo del impuesto al 2% de todos los ingresos anuales que debe pagar cualquier ecuatoriano con RUC. Y esa sí fue una promesa de su campaña.

Y por cierto, es tributo fue creado con los votos de CREO, durante el gobierno de Lenín Moreno. Así Lasso se concentra en eliminar un impuesto para los ricos, pero deja el que pagan los trabajadores autónomos, consagrando así la inequidad tributaria en Ecuador.

El caso de Lorenza

En otro apartado de la entrevista Lasso deja ver el mayor de sus méritos: contar billetes. El presidente cuenta la historia de Lorenza, una mujer pobre de Guayaquil, que en el mejor de los casos gana USD 20 al mes. Y por eso cualquier salario por encima de esa cifra es “bastante”.

En menos de 100 días, Lasso pasó de prometer un salario mínimo de USD 500 a cualquier cifra por encima de USD 20 es bastante.

Lasso finalmente muestra a su verdadero yo, de cara a la próxima presentación de un proyecto de reforma laboral. El presidente tiene en mente salarios por debajo de USD 400 para los pobres, quienes deben darse por bien servidos.

Ya no es solo flexibilización laboral, sino precarización. Lasso imagina un Ecuador donde no haya mínimos en cuanto a sueldos y la explotación laboral sea la norma.

Las declaraciones del presidente retratan a un millonario atrapado en su burbuja y dibuja un escenario donde la pobreza es insuperable. Por eso es que considera que cualquier cifra por encima de USD 20 es bastante.

Ecuador se adentra a un barranco neoliberal, de la mano de un presidente millonario que concibe la acción social como caridad y que está bien que quien nazca pobre, muera pobre.

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