Guillermo Lasso vuelve a copiar a Lenín Moreno

Primero fue la ratificación de funcionarios clave en la era Moreno, luego mantener políticas antipopulares como el aumento de los combustibles y ahora recurre al “culpa de Correa”.

El presidente Guillermo Lasso durante la firma del convenio con la ONU el pasado 13 de septiembre de 2021.

El presidente Guillermo Lasso se parece cada vez más a su antecesor. El lema de cambio que lo llevó a ganar las pasadas elecciones se diluye con el ejercicio del poder.

Lasso ratificó por ejemplo a los directores del Servicio de Rentas Internas (SRI) y del ECU 911. Son cargos clave porque la primera cobra impuestos y el segundo dirige el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de cara a la pandemia.

Después mantuvo la política de alza mensual de la gasolina y el diésel, pese las protestas de los sectores sociales.

Ahora, cuando algunas encuestas hablan de una disminución de la popularidad del presidente pese al éxito del plan de vacunación, Lasso echa mano de la vieja confiable: culpa de Correa.

Moreno hizo del “culpa de Correa” el mantra de su mandato, gracias al apoyo irrestricto de los medios. Cuando un grupo criminal secuestró a un equipo periodístico de El Comercio, Moreno proclamó “culpa de Correa”.

Cuando una protesta callejera cercó su gobierno en octubre de 2019, el presidente gritó “culpa de Correa”. Lo mismo cuando la pandemia se llevó 10.000 vidas en Guayaquil.

La mentira de los USD 70.000 millones

Con esos antecedentes, Lasso recurre a la misma técnica aupado por los medios oficialistas. Lo hizo ayer durante una firma de un convenio con Naciones Unidas para combatir la corrupción.

En el Palacio de Carondelet, el Mandatario repitió una mentira instaurada por los medios en el pasada cuatrienio: que Correa prácticamente había inaugurado la corrupción en Ecuador y que el costo del desfalco es de USD 70.000 millones.

Es una falsedad creada primero por la Comisión Anticorrupción, ese club de odiadores a Correa de donde salió Julio César Trujillo. Diseñado el bulo, los medios lo replicaron una y otra vez hasta convertirlo en su verdad.

El combate a la corrupción fue una de las piedras angulares de la campaña de la consulta popular de 2018 lo que significó el inicio de la grave crisis que atraviesa el país.

El gobierno y los medios se presentaron como luchadores contra la corrupción, mientras se repartían cargos públicos entre asambleístas y periodistas.

Lasso insiste nuevamente en ese argumento, pese a que estudios independientes ya han desmentido esa cifra. Porque si fuera real ¿dónde está esa inmensa fortuna que representa el 70% del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador?

¿Cómo es posible esconder semejante cantidad de dinero? Las preguntas más lógicas derriban la mentira. Lasso y los medios lo saben, solo que la verdad no les importa.

Porque si así fuera, el gobierno hubiera respondido las denuncias de cargos públicos en la Asamblea. Todas las investigaciones se centran en los legisladores pero no en la Función Ejecutiva. Y vender cargos públicos a cambio de votos es corrupción.

Su única meta del oficialismo es llevar adelante su proyecto neoliberal, a costa de inventarse cifras a inyectar más odio entre los radicales que son el principal soporte del lasso-morenismo.

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